Indiados

Impresiones tras nuestro primer viaje a la India, en julio de 2006

martes, agosto 29, 2006

Sikhs

En Delhi no se puede dejar de visitar el majestuoso templo sikh Gurdwara Sisganj, y no ya por lo impresionante de ese inmenso edificio de mármol blanco y cúpulas doradas que destacan en medio de la decadente y tumultuosa arteria principal de Old Delhi (Chandni Chowk), sino por la oportunidad que brinda para conocer esta interesante comunidad religiosa que, pese a no constituir más del 1,8% de la población de la India, es una minoría que resulta ampliamente visible, ya que gracias a su tremenda disciplina y al trabajo duro se ha convertido en una de las élites del país, destacando en casi todos los campos: la industria, la educación, la medicina, la ingeniería, las fuerzas armadas o el deporte. El primer ministro actual, por ejemplo, es sikh.

Sin embargo, y a pesar de estar “en la cima”, estos hombres ¡y mujeres! (por una vez parece dársenos un papel “equitativo” en la comunidad) se ponen cada día a “la altura” de los más pobres entre los pobres. Y es que su religión, con dedicación “misionera”, les invita a dar un poquito de lo que tienen sirviendo como voluntarios a los demás (trabajando, no pagando a otro para que trabaje, que sería mucho más fácil, ¿verdad?). Todo templo sikh, presente en cada las ciudad de la India según sus necesidades, integra no sólo el edificio específicamente destinado a los oficios religiosos, sino una gran organización con vocación asistencial, en la que se integra un dispensario, habitaciones para alojarse y un enorme comedor social en los que no se hace distinción de casta, credo, sexo, nacionalidad o nivel económico (¡hasta tú, que no tienes pura necesidad, podrías beneficiarte gratuitamente de sus servicios!).

Comedor colectivo del Gurudwara Sisgang en Delhi


Disciplina, organización, solidaridad. Tres bienes escasos, y tan necesarios, entre los indios.

Al llegar al Gurudwara Sisganj de Old Delhi eres amablemente recibido por un correligionario voluntario, como todos los que trabajan en la comunidad, pulcramente vestido y aseado (lo que ya denota otra forma de entender las cosas) que pacientemente se ofrece a enseñarte las dependencias de la organización y a darte todas las explicaciones que quieras recibir –en un exquisito inglés- sobre sus creencias, filosofía y modo de vida. Si te apetece, puedes incluso entrar en un debate filosófico acerca de la vida y las religiones... ¡interesantísimo! seguro, pero no apto para cualquier mortal (entre los que me incluyo).

Resumiendo un poco, la religión sikh es monoteísta, como el cristianismo o el islam, en contraposición a la religión hindú, plagada de dioses y diosas, con sus múltiples formas y avatares. Los sikhs creen en un Dios supremo, absoluto, omnipresente, eterno, creador, que es la “causa de las causas”, pero que no es violento ni vengativo. Es un Dios que no castiga al hombre por sus pecados pero que le pide que cumpla su verdadera misión en el Cosmos -del que forma parte según una concepción holística del mundo- de forma que se una después con su Origen. Para los sikhs la vida no es pecaminosa, cualquier vida emana de un Origen puro y toda vida alberga una Verdad única... Hablando ¿en cristiano?: el sikhismo es una religión práctica, una fe de esperanza y optimismo, que pretende enseñar al ser humano cómo llevar una existencia digna a la vez que útil para el mundo, y realmente, de cerca, lo parece. Según nos explicaron, ni siquiera se trata de una visión altruista de sacrificio y renuncia a uno mismo, ya que creen que hacer el bien a los demás, dirigirlo al mundo en general es algo que siempre revierte positivamente en ti como individuo que formas parte de él (de nuevo la visión holística, ya sabéis). Para hacernos comprender esto último nos plantearon el símil de que fueses una olla a presión, en la que si sólo metes ingredientes termina por explotar, con lo cual, además de estropearse no cumple la finalidad de ofrecer la comida cocinada; por eso tú necesitas “soltar” una parte de lo que tienes, para tu propio bienestar y para cumplir con la misión para la que has sido creado.

Cualquiera puede convertirse en sikh, independientemente de su origen o nacionalidad, no hay límite de edad. Sin embargo no es una religión proselitista; nuestro inesperado guía en el Gurudwara nos insistió en que no es necesario renunciar a las propias creencias, sean religiosas o simplemente éticas, para seguir estos principios que, de puro naturales y lógicos que parecen, podrían ser casi universales.

Los hombres sikhs resultan bien visibles gracias a los cinco símbolos, conocidos como las “cinco k”, por ser ésta la primera letra de cada uno de ellos:
- Kesha (pelo largo y recogido, también el de la barba, que teóricamente no recortan en toda su vida)
- Kangha (especie de peineta que llevan bajo el turbante)
- Kara (pulsera de acero)
- Kachha (especie de calzones cortos interiores )
- Kirpan (daga)

La finalidad de estos símbolos es contribuir a la disciplina personal, ya que según nos explicó nuestro guía, un aspecto externo disciplinado manifiesta una disciplina interior, o sea que esta vez el hábito también hace al monje. Además, llaman la atención por ser más altos y corpulentos que la media, ya sea por su mayoritario origen punjabi, o sencillamente por llevar una mejor alimentación. Realmente, su aspecto es imponente. Las mujeres sikhs no se distinguen por su indumentaria de cualquier mujer hindú, aunque sí en el activo papel que juegan dentro de su comunidad, en el que no son discriminadas ni siquiera a la hora de conducir los oficios religiosos.

Para saber más, visitad: http://dgmc.sikhnet.org







1 Comments:

Blogger el alelo said...

Te enlacé.


Oye, pero no abras un cacharro de éstos cada vez que vayas de vacaciones.

agosto 29, 2006  

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